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10.4.18

Aprendiendo santidad con San Pedro y María Santísima


 Cuando se enseña un falso concepto de santidad, como sinónimo de filantropía, hay que acudir urgentemente a las buenas fuentes. Tomamos tres:

 De María V. en su obra Libro de Azarías:
"Escuchemos al Apóstol Pedro, el grande y buen Simón de Jonás que se formó con una constante y penosa labor de buena voluntad para llegar a ser digno de su Maes­tro, sin cálculo para el futuro y con el único estímulo de dar gusto a su Rabí y Dios. Es­cuchemos al hombre que, de todo cuanto él vivió humanamente, supo hacer dote para su futuro ministerio, cambiando, a fuerza de amar, lo humano en espiritual. Y, de padre de las gentes, llegó a ser pastor, maestro y nauta de la Iglesia, pero, sobre todo, padre, pa­dre de dulcísima y firme paternidad para todos los hijos que su Jesús habíale confiado con sus tres recomendaciones a seguido de las tres profesiones de amor: “Apacienta mis corderos y apacienta mis ovejas”. Y Pedro, apóstol y pastor, es el que a ti te habla, cordero del rebaño de Cristo. Escucha: “Sed prudentes y velad en la oración. Pero, sobre todo, tened siempre entre vosotros la caridad mutua porque la caridad cubre la multitud de los pecados”.
¡Qué bien comprendió la lección de su Señor siendo ya israelita adulto! Lección que la transmite a sus hijos y hermanos que no son perfectos, que tienen necesidad de conti­nuas absoluciones para sus faltas y que no siempre tienen a mano al absolutor. Porque la muerte acecha de mil formas y en cada momento puede sonar la llamada para compa­recer ante el Juez eterno. Y para entonces, ahí está el absolutor: el amor. Cada pecado, cada omisión, cada imperfección, ¿qué son sino un momentáneo o, tal vez, un pertinaz colapso del amor en el hombre?
El pecado mortal, obstinado e impenitente es el pertinaz colapso del amor, el coma, la agonía mortal que termina en la muerte eterna. El pecado venial es un colapso menos profundo pero que mantiene en torpor al alma. La imperfección es aún menos. Si es in­voluntaria, apenas si viene a constituir una momentánea relajación en la vigilancia amo­rosa. Con todo, un hombre llegaría a morir de asfixia si repitiese con frecuencia una pa­rada en la respiración e, igualmente moriría también un hombre mediante alfilerazos in­definidamente repetidos. Moriría, no desangrado sino agotado por los espasmos. Y lo mis­mo ocurre con el espíritu. Se le debe corroborar aun cuando se encuentre herido con le­ves punzadas. Y el absolutor que siempre le tiene dispuesto para la llamada de modo que no abrigue temor, es el amor.
Reparar con el amor el colapso más o menos grave producido en el amor. Recon­quistar con el amor a Dios para que El incinere vuestras culpas con su Amor y para que recubra con su Misericordia a favor del humilde que reconoce al amor y con el medio adecuado repara la miseria de la criatura tan proclive a manchar su alma.
Tanto en ésta como en la otra vida, las culpas que no merecen condenación se repa­ran con el amor. Cuando el espíritu aprendió a amar de modo que ya no ofende al Amor, entonces es bienaventurado.
No hay que temer la muerte imprevista ni el juicio de Dios. No son cosas que deban aterrorizar. Teme, sí, en cambio, faltar a la Caridad. Las faltas contra la Caridad provo­can el rigor de Dios y sólo el que ha de enfrentarse a ese rigor debe abrigar miedo a la muerte. Los demás, no. Sea que venga lentamente o veloz como un rayo, ella no causa mal alguno al espíritu que se halla purificado de continuo por la caridad.

Tanta debiera ser en vosotros la caridad, que hasta una simple mirada debería cons­tituir una caricia para vuestros hermanos por el amor que la saturase. Y, verdaderamen­te, cuando Dios habita así en el espíritu hasta el punto de formar un todo con la criatura, el ojo humano se transforma en ese manantial de paz y de afecto, de suerte que todo aquél que sufre, se siente consolado, el que está solo, se siente junto a un hermano, y el que duda, alcanza la fe; porque, como en tiempos de los primeros cristianos, el que convierte es el amor.
“¿Ya veis cómo se aman?”, se decían unos a otros los paganos. Y con este medio tan simple y sublime los cristianos hacían prosélitos más numerosos y convencidos que si hu­biesen estado hablando doctamente de la mañana a la noche, sostenido disputas y ejer­cido presiones.
“Practicad la hospitalidad... sin murmuraciones”. Aquí Pedro indica una de las for­mas materiales de amor al prójimo, si bien sirve para todas el mismo consejo. La caridad debe ser silenciosa, púdica, comprensiva y prudente. Ya lo dijo Nuestro Santísimo Señor Jesús: “Que no sepa vuestra mano izquierda lo que hace la derecha”. Y esto, no sólo cuan­do se trata de la limosna, mas también de otras ayudas en otras mayores desventuras, como son las morales y espirituales en las que, si ha de estar purificada de toda escoria, debe saber obrar y callar, ya que hasta la simple admiración y el pensamiento íntimo de: “¿Puede haber algo mayor que esto en el hermano?”, aunque levemente, lesiona la cari­dad. No juzguéis jamás ni aún en vuestro corazón porque hasta vuestro corazón llega el Ojo divino y lee en él. No os hinchéis de soberbia diciendo: “Yo soy más santo porque no tengo estas cosas que rebajan a! hermano”. Nada de más santos sino de más afortu­nados y protegidos. Y eso ¿por qué? ¿Sólo por vuestros méritos? ¿No sería, por el contra­rio, mucho más meritorio pensar humildemente que Dios os perdona porque sois los más imperfectos de todos y El no quiere vuestra ruina?
Y  ahora, dirigidas exclusivamente a las voces, he aquí las palabras de Pedro: “Cada uno, según el don recibido, lo ponga al servicio de todos los demás como buenos dispen­sadores de la multiforme gracia de Dios”.
Vosotras, voces, habéis tenido el don de recibir las palabras santísimas para trans­mitirlas a los hermanos. Ahora bien, hacedlo con alegría, con humildad, con diligencia y generosidad.
Y  vosotros, directores de las voces, hacedlo con alegría, con diligencia, con caridad, paciencia y heroísmo. No os sentéis diciendo: “Ya lo hará el Señor”. Está dicho que no hay que tentar al Señor ni ser siervos inútiles. Vosotros, al estar quietos esperando a que el Señor haga, tentáis a Dios y sois siervos inútiles, desposeyendo de sabor vuestra sal, no sirviendo ni para conservar lo que Dios os confió y que debe ser tutelado de continuo ya que Dios habla al espíritu de las “voces”, pero teniendo en cuenta que las voces no son únicamente espíritu sino también carne e inteligencia. Velad y vigilad para que ni a la carne ni a la inteligencia las seduzca el Enemigo que acecha para tentarlas, vencerlas y hacerlas caer. No arrastréis las “voces” a la soberbia exaltándolas, ni las llevéis al decaimiento dejándolas sin ayuda. No contri­buyáis a su decaimiento dejándolas solas. No faltéis a la caridad con las “voces”. Su cruz es pesada como el plomo y todo contribuye a aumentar su peso. Sin el amor no la podrían soportar. ¿Queréis vosotros agravarla con pedruscos de indiferencia, de incomprensión, de dejadez y de excesiva espera en las ayudas sobrenaturales? También de éstas os hizo Dios pastores. También de éstas os hizo Dios hermanos".

Del blog Tan antigua y tan nueva reproducimos:

Me preguntaba por el quid real de la extensa y sorprendente obra en favor de los pobres de la India de alguien (no la madre Teresa) lógicamente muy aclamado por ello. Puede encontrarse una respuesta en estas palabras de la Madre de Dios:

"No olviden que hay obras santas y obras buenas. Ademas las hay malas. Las obras santas consultan el plan, el estilo y la voluntad de Dios, viven su lenguaje y lo encarnan. Su fruto es la eficacia. Estas obras como todo lo de Dios no pasa. Las obras buenas no contradicen el lenguaje de Dios, pero no consultan y no obedecen el plan, estilo y voluntad de Dios. Parten de la exclusiva decisión del hombre sin considerar a Dios. Su resultado es perecedero como todo lo del hombre (...) cuando la obra buena contradice la obra santa, degenera en obra mala y en consecuencia llega a ser satánica (...) para que entiendan la diferencia entre las obras santas y las buenas, lean los pasajes de un mismo evangelio, el mismo sujeto de dos acciones diferentes era y es de los buenos, pero observen los resultados, en el primer pasaje fue guiado por el Espíritu de Dios (episodio de la proclamación de Jesús por Pedr, Mt 16, 13-20) en el segundo es guiado por su propia razón, sin consultar a Dios (Pedro dice a Jesús que no vaya a Jerusalén para que no sufra daño).
Quiero que sus obra sean santas y perfectas, en su más alto grado de santidad y perfección. No quiero obras que los hagan ser sabios y hábiles al modo de los hombres. Quiero obras que hagan ver a Dios como Quien es, aunque a ustedes los coloquen a los ojos de los hombres como fracasados, torpes e insensatos".
Estas palabras me inspiran que las obras santas han de atender, para ser santas en verdad, al alma y al cuerpo; la acción en muchas órdenes religiosas y en buena parte de la iglesia humana ha devenido en obras buenas para el cuerpo e indiferentes para el alma.Obras que finalmente no pueden sino degenerar en daño para las almas, a las que se priva del alimento espiritual, juzgado superfluo e incluso contraproducente (que es lo mismo que dice el mundo)

De Benedicto XVI en su enciclica Deus charitas est (n. 37)
"Ha llegado el momento de reafirmar la importancia de la oración ante el activismo y el secularismo de muchos cristianos comprometidos en el servicio caritativo (2005)".

29.3.18

Falsa fundación marial. Comunidad de la Señora de todos los pueblos

Ante todo hay que precisar que la llamada Comunidad de nuestra señora de todos los pueblos no tiene vinculación alguna orgánica con las apariciones de la Virgen en Amsterdam recibidas por Ida Pederman. Pero La Comunidad contiene una apropiación, por decirlo así, de las apariciones, generando lógicamente confusión y por tanto un rechazo preventivo en los mal informados.
La Comunidad, cuya sede está en Canadá (Lac Etchemin), sí recibió una calificación como asociación piadosa por el obispado diocesano en los años 80, pero después le fue retirada, con apoyo del entonces prefecto de la Fe, cardenal Ratzinger, y no sólo eso sino que fueron excomulgados los miembros y colaboradores de la Comunidad, por dos razones fundamentales, difusión en libros de falsos contenidos que afectan a la fe y por ordenaciones sacerdotales prohibidas.

Discernimiento del actuar del grupo y del actuar de la Virgen.

El itinerario espiritual de la fundadora, Marie Paule Giguières, tuvo un mal principio y lógicamente un mal final. Quiso ser religiosa, pero por enfermedad no pudo cumplir con ese deseo, y casó con un hombre que resultaría maltratador, bebedor e infiel. Se separó de él, pero este no es el punto central que ayuda a ver la ilegitimidad, sino el hecho de recluir a sus 5 hijos en un orfelinato, para dedicarse al apostolado marial; desde luego jamás la Virgen, la Madre por excelencia hubiera podido darle semejante orden ni consejo. Ya esto hubiera debido advertir a las jerarquías y a los seguidores que vendrían.

Marie Paul, antes de la fundación.

Sin duda realizaría obras buenas de asistencia en su época en la Legión de María, pero recibió el supuesto mandato de fundación de un Ejército de María, vinculado a las apariciones de Amsterdam; esto le llegó habiéndolas conocido por medio de un libro sobre estas apariciones de Raoul Auclair, un escatólogo sin formación teológica, autor de libros de gran difusión sobre estas temáticas del fin del mundo, con quien se pondría en contacto, además de con la propia Ida Pederman.
Otro punto clave que indica falso impulso fundador es que la Virgen hace las cosas sin mezcolanzas, las apariciones de Amsterdam tenían su vidente propia y no cabía intervención añadida. Pronto quedó claro, que Marie Paule y su grupo pretendían apropiarse de los contenidos de las apariciones nucleandolas en torno al llamado Ejército de María. Ida Pederman y sus asesores religiosos pronto pusieron distancia, pero el mal ya estaba hecho, por eso hoy en día, se asocia equivocadamente a la Virgen de Amsterdam con la excomunión eclesial que no fue sino contra el grupo del Ejército de María.

La otra cuestión gravísima es la elevación de Marie Paule a la condición de encarnación viva de la Virgen María, vistiendo no con un hábito marial simple, sino con los aderezos vistos en imágenes de la Virgen, como se aprecia en la foto. Esto no es un mero acto de dignificación exagerada, sino que es apropiarse de las apariciones, cuando la Virgen se muestra lo hace por sí misma totalmente o bien se comunica a través de un instrumento. Una descarada usurpación, porque si bien es cierto que ha habido santos que han intercambiado sus corazones con el Señor o la Virgen, como se ve en la historia de la mística, siempre se ha tratado de operaciones de secreta comunicación y si se ha producido que el vidente hable o se muestre con palabra de la misma Virgen, es como simple instrumento de la Virgen María, no como representación a honrar y menos como "reencarnación".

Según testigos cuando se entra en la iglesia blanquisima de la Comunidad en Lac-etchemin o cuando se ven sus celebraciones por internet, se produce un efecto sugestivo deliquioso, casi un cielo en la tierra por la misma presencia de hábitos religiosos, el semblante digno de los sacerdotes y el esmero en las ceremonios, tan en contraste con lo que se ve habitualmente; pero esto no dejan de ser signos secundarios en cuanto externos que son, que deben ser contrastados con lo que nos dice la razón objetiva que nos habla de los hechos, no sólo la excomunión en sí, que podría suponerse fuera un hecho provisional revisable, fruto de alguna actuación jerárquica con exceso de celo (que ya se ha dado en otros casos); esto no se aplica al el caso actual, porque a más del cismatismo de este grupo, están los dos grandes hechos: falsa fundación y subsiguiente espíritu de apropiación de la persona y la obra de la Virgen. Incluso si un día, por causa de la gran corriente de tolerancia actual, se revocara la excomunión (no sería raro que esto ocurriese), la verdad en sí permanecería quedando como enseñanza y advertencia de que no es oro todo lo que reluce en este mundo bonito de la Virgen, que no es sólo amenazado por la persecución exterior y hostil, sino por la usurpación muy difícil de captar porque parece provenir del mismo Cielo al apropiarse de sus signos externos.

Y por no dejar sin detalle la figura de Raoul Auclair, hay que decir que ha sido "beatificado" por la Comunidad, junto con otras figuras. Hoy es difícil encontrar sus obras, pero la lectura de los extractos que todavía pueden leerse por Internet, deja sensaciones encontradas, siendo el balance final que no se llega a ninguna parte con esas obras, por más que estén llenas de referencias escatológicas; es una sensación similar a la que queda tras ver o leer tantas interpretaciones sobre el Apocalipsis, lo que nos lleva a advertir una vez más que quien no tenga carisma de interpretación no debe aventurarse en tal tarea, mucho menos si no hay un espíritu verdaderamente marial. A este Raoul Auclair, que luego se integraría en el grupo como religioso, (caso que recuerda al de Jacques Maritain autor que en la ancianidad entró en orden de reciente fundación) la fundadora lo alababa mucho, diciendo que había recibido el don de conocimiento de las escrituras, que habría recibido ¡cuando estaba en la terraza de un café de Marsella!

Y la nota final es el nombramiento de un rey de Francia en la persona de Marc Bosquart, muy en la línea de usurpación de todo honor, que fue colaborador de la fundadora y autor de varios libros de supuesta teología.

Andre I, falso rey de Francia coronado en LacEtchemin


20.1.18

Una cosa es la premonición y otra su interpretación

Profecías y premoniciones, aun cuando sean verdaderas requieren de interpretación, igual que los sueños proféticos. A menudo ambos carismas, profecía e interpretación van separados, como encontramos tantas veces en la Biblia, por ejemplo en el sueño tenido por Nabucodonosor interpretado por Daniel, o en la profecía de que el Mesías nacería en Belén y la mal interpretación dada por los judíos en su ignorancia acerca de que Jesús no podía ser el mesías porque según ellos creían había nacido en Nazaret.
Un episodio de nuestra cultura muestra las paradojas de las premoniciones que pueden ser bien o mal interpretadas, en este caso que traemos escrito en el diario ABC, dos lo son bien interpretadas pero no aceptadas y otra es malentendida:
 
«Ha habido en la historia del toreo muchas cuadrillas de leyenda, muchos banderilleros famosos, y algunos acabaron por convertirse en matadores de renombre. Pero ningún banderillero ha alcanzado la condición mítica del valenciano Enrique Berenguer, Blanquet. Fue el peón de confianza de Joselito el Gallo, el hombre a quien nunca pudo un toro, pero a quien un toro terminó matando en una de las más célebres tardes de tragedia en la historia de la tauromaquia. Tan gran peón fue Blanquet, y en tanta consideración lo tenía Joselito, que en más de un festejo se puso a sus órdenes en el tercio de banderillas, como homenaje, y ofició de peón de su peón». Son palabras de Carlos Marzal en un artículo publicado en ABC en 2010.
Cuenta la leyenda que Blanquet (1881-1926) era un hombre muy supersticioso, con un «don» que daba mal fario: cuando olía a cera, la muerte estaba cerca. Eso mismo ocurrió la trágica tarde del 16 de mayo de 1920, cuando el toro «Bailaor» mató a Joselito en Talavera de la Reina. Dicen que el subalterno olió a cera derretida en el patio de cuadrillas y advirtió a José Gómez Ortega de que no toreara. El maestro hizo caso omiso y salió al ruedo: el quinto de la tarde le propinaría una cornada mortal.
Podría ser una casualidad, pero lo cierto es que la historia se repitió dos años después, cuando actuaba a las órdenes de Manuel Granero. Corría otra vez el mes de mayo, esta vez en Madrid. Cuando se dirigía a la plaza, el matador paró el coche de caballos para hacerse una foto. En ese momento percibió un tremendo olor a cera y le dijo a Granero que no torease. El espada se lo tomó a risa. Cuenta el boca a boca que Blanquet le espetó: «Manuel, esta es la última foto que te haces». Y lo cierto es que el toro «Pocapena» acabó con la vida de Granero. Hemingway explicaría en «Muerte en la tarde» que no vio nunca una muerte más terrible.

Espantoso olor a cera

Y como no hay dos sin tres, la tragedia merodeó de nuevo... «Aterrorizado por su don de profecía, Blanquet se retiró de los ruedos, hasta que Ignacio Sánchez Mejías lo convenció para que regresase como su peón de confianza -dice el artículo de Marzal en Estampas Taurinas de ABC-. Blanquet terminó por aceptar, bajo el juramento de que si volvía a oler a cera, el maestro no torearía. El aguerrido Ignacio le dio su palabra de honor.
El 15 de agosto de 1926, Sánchez Mejías toreaba en la Maestranza. Estando en el callejón, Blanquet adivinó de nuevo en el aire un espantoso olor a cera. Al parecer se produjo un altercado entre Blanquet, Sánchez Mejías y el resto de la cuadrilla, cuando el peón valenciano trató de que Ignacio no saltase al ruedo. El caso fue que Sánchez Mejías incumplió su palabra, hizo su faena con extrema precaución y la tarde acabó sin percances, entre burlas de los compañeros de Blanquet...»
Sánchez Mejías salió por su propio pie del coso maestrante. Pero cuando se dirigían hacia su compromiso del día siguiente, Blanquet murió en su asiento del tren de un ataque al corazón. El olor a cera había anunciado esta vez su propia muerte.
La siguiente década, la de los 30, llegaría el llanto por Ignacio, el mismo que había velado la muerte de Joselito y que también había tenido a Blanquet en sus filas. La muerte le esperaba en las astas de «Granadino».

3.12.17

Los dos corazones. Consecuencias globales de las no consagraciones.



Sor Lucía de Fátima y Santa Margarita María de Alacoque tienen un vínculo como mensajeras del Corazón de Jesús y del Corazón de María, con sendos mandatos divinos para la consagración de Francia al Sagrado Corazón en 1689 y de Rusia al Inmaculado Corazón en 1929.
Ambos mandatos divinos fueron desestimados. La relación entre ambos nos hubiera pasado desapercibida, si el mismo Jesús no se la hubiera revelado a sor Lucía en 1931. Tras años de ser pedida en vano la consagración de Rusia, el Señor dirá en 1931 a Sor Lucía, que se encuentra enferma en Rianxo, Pontevedra:
“Me consuelas mucho y pides la conversión de Rusia, España y Portugal. Pídela también a mi Santa Madre.
Advierte  a  Mis  ministros,  visto  que  siguen  el  ejemplo del Rey de Francia en el retraso de la ejecución  de  mi  pedido,  que  lo  seguirán  también  en  su  desgracia.  Nunca  será  demasiado  tarde para recurrir a Jesús y María”.
La petición a que hacía referencia el Señor no era otra sino la petición de su Madre, que como no podía ser de otro modo, El la tenía por Suya, pedida con estas palabras en una visión de 1929:
"Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarlo por este medio. Hay tantas almas que la justicia de Dios condena por los pecados cometidos contra mí, que vengo a pedir reparación. Sacrificarse por esta intención y orar”.
El mensaje del Señor a sus ministros era de 1931, se entiende que a todos, pero siendo dado en España, es obvio que estaba anunciando algo muy grave si no se obedecía el mandato de Consagración, y ese algo muy grave sería realizado: el martirio de seis mil religiosos y sacerdotes españoles sólo 5 años después.
Este correlato parece que nunca hasta ahora había sido hecho público.
Se hace claro también que igual que hay ese nexo divino de unión entre el Corazón de Jesús y el de la Virgen, lo hay entre las fallas de consagración, de Francia y Rusia, porque en efecto la revolución rusa que castigó al mundo y a España, es el eco de la revolución francesa.
Yendo atrás en el tiempo, otra vidente Santa Margarita María de Alacoque hará llegar a Luis XIV el pedido divino de consagración de Francia al Sagrado Corazón; en realidad no consta que le llegase, porque la santa de Paray le monial, había escrito a su antigua superiora la madre Saumaise, para que hiciese llegar el mensaje al Rey por medio de los eclesiásticos próximos al rey como su confesor el jesuita padre La Chaise. Pero sí puede decirse que tuvo que llegarle al Rey el mandato, porque su desgraciado nieto y sucesor Luis XVI, hizo tardíamente esa consagración estando en prisión condenado a muerte, que no impidió su ejecución.
Los términos del mandato divino al Rey de Francia fueron estos:
"Díle al hijo mayor de mi Sagrado Corazón (por lo tanto, al rey Luis XIV) que, como su nacimiento temporal se obtuvo por la devoción a los méritos de mi santa infancia, así él obtendrá el nacimiento de la gloria eterna mediante su consagración a mi adorable Corazón, Mi Corazón desea reinar en su palacio, ser pintado sobre sus estandartes y grabado en sus armas para hacerlos victoriosos sobre todos sus enemigos y todos los de la Santa Iglesia. Mi Padre quiere usar al Rey para la ejecución de su proyecto, que es la construcción de un edificio público donde la pintura de mi corazón se colocaría para recibir el homenaje de toda Francia".
Santa Margarita explicará el fin de esa consagración:
"El Padre eterno, queriendo reparar la amargura y la angustia que el adorable Corazón de su Hijo Divino ha recibido en la casa de los príncipes de la tierra, entre los insultos y humillaciones de su pasión, quiere establecer su imperio en el corazón de nuestro gran monarca, del que quiere servirse para la ejecución de su plan, que es hacer un edificio donde se colocará una pintura de este Divino Corazón, para recibir la consagración y el homenaje del rey y toda la corte.
Además, este Corazón divino quiere hacerse protector y defensor de su persona sagrada contra todos sus enemigos. Es por eso que lo eligió como su fiel amigo, para hacer autorizar la Misa por la Santa Sede Apostólica, y para obtener todos los demás privilegios que deben acompañar a la devoción de este Corazón divino.
Es a través de este Corazón divino que El quiere repartir los tesoros de sus gracias de santificación y la salvación mediante la difusión de sus bendiciones a todas sus empresas, dando un éxito feliz de sus armas, haciéndole triunfar sobre la malicia de sus enemigos".
Hay que tener en cuenta la realidad de Luis XIV en ese momento, que vivía la era dorada de su hegemonía, victorioso en muchos frentes, pero cuya vida moral era muy impura (numerosos hijos naturales), que hizo el mayor derroche de lujo en la historia moderna, y por si fuera poco consideraba positivo el avance de los turcos sobre la Europa cristiana porque debilitaba a sus adversarios, las otras potencias cristianas de la época que tenían frontera con los otomanos.
Para mejor comprender el modo de lo que Dios quería, hay que saber que desde los tiempos más remotos Francia siempre había tenido un estandarte sagrado, depositado en el santuario de Saint-Denis, a la sombra de los santos protectores de Francia, que se sacaba de tiempo en tiempo, cuando el rey se ponía a la cabeza del ejército y que se colocaba en la hora de los peligros supremos. El estandarte representaba el alma religiosa de Francia, y flotaba entre los estandartes nacionales como una oración.

Un estandarte de este tipo le fue dado por Dios a Santa Juana de Arco. Él había prescrito su forma y sus emblemas, y así le había comunicado las virtudes que llevaron a la agotada Francia a triunfos inesperados. En 1689, Dios le preguntó al Rey y a Francia, a través de Marguerita-Maria, algo similar: un estandarte sagrado que era un acto de fe, y que, al aparecer junto a la bandera nacional, indicaría que, más alto que la valentía proverbial de sus hijos, Francia se ponía bajo el apoyo y la bendición de Dios, como en la historia bíblica.
El mandato fue hecho el 17 de junio de 1689 y justo ese día, cien años después,  la asamblea nacional francesa iniciaba la toma del poder, que acabaría con la monarquía e iniciaría el proceso de desgracias conocidas por la historia.
17 de junio de 1689: El mensaje permaneció sin respuesta de Nuestro Señor Jesucristo a Luis XIV;
17 de junio de 1789: el tercer estado insurgente proclama la Asamblea Constituyente y lleva en la sangre y el terror a la monarquía francesa.
En cuanto a la orden de los jesuitas, que había sido especialmente elegida para difundir la devoción al Sagrado Corazón y transmitir a Louis XIV el gran proyecto a través del jesuita padre La Chaise, la orden fue abolida en Portugal en 1759, Francia en 1764 y en España en 1767. Además, fue disuelta por el Papa Clemente XIV en 1773.
También debe recordarse que Luis XIV, tuvo que dejar de comandar sus ejércitos, su familia fue diezmada, desde 1708 hasta 1712, en menos de cuatro años, el rey Luis XIV perdió a sus tres sucesores.
Aunque parte de los deseos de Nuestro Señor se ha realizado (levantar una iglesia nacional: la del Sagrado Corazón de Montmartre), no es lo mismo para otras peticiones: la consagración de Francia, por sus líderes al Sagrado Corazón de Jesús, y mucho menos poner este Sagrado Corazón en los estándares.
Dilatada la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de Jesús y de María, por analogía se teme que Dios permita para su Iglesia el mismo castigo que se reservó en 1789 a la monarquía francesa y que parece hoy en plena ejecución. Y si bien el 7 de julio de 1952 el Papa Pio XII publicó la Carta Apostólica Sacro Vergente anno, consagrando a Rusia al Inmaculado Corazón, esta consagración no cumplía con las condiciones establecidas, ya que Pío XII no hizo referencia a la devoción reparadora de los cinco primeros sábados del mes y que era, también, contribuir a obtener de Dios el milagro de la conversión de Rusia; pero, sobre todo, no había ordenado a todos los obispos del mundo católico que se unieran a él en un acto público de reparación y consagración.
La hermana Lucía le escribirá a un corresponsal: "... También le agradezco el recorte de periódico que informa sobre la consagración de Rusia, y lamento que no se haya hecho como lo había pedido Nuestra Señora. ¡Paciencia! ... Esperemos que Nuestra Señora, como buena Madre, se digne aceptarlo".

26.8.17

La Renovación carismática, carismas al margen de La Virgen

La llamada Renovación carismática católica tiene su origen en un supuesto trasvase carismático de protestantes a católicos, es decir, un origen protestante, cuyo problema no es de simple valoración de grupos religiosos, sino que todo protestantismo, incluido su versión pentecostalista, discurre fuera de la maternidad de María. Y sin esto no se puede agradar al Espíritu Santo.
Místicos muy importantes, como San Juan de la Cruz, y toda la espiritualidad católica advierten de no centrarse en los dones, no buscarlos, y mucho menos construir movimientos o grupos de oración sobre esa base. Esto ha sido muy enseñado en la iglesia desde entonces y derivó en el rechazo preventivo de manifestaciones de María, como son las apariciones, con las excepciones de Knock, Lourdes, Fátima y Akita.
Haciendo caso omiso de esto, y dentro del clima de confusión experimental posconciliar, se abrió paso esta espiritualidad protestante en la iglesia católica; en apariencia era espiritualidad católica, porque aceptaba al Papa, realizaba misas o rezaba oraciones católicas como el rosario. Pero esto son signos periféricos y faltando lo central, no significan catolicidad, porque sus reuniones eucarísticas son eso, más reuniones de gospel que verdaderas misas, su manejo de los dones y gracias está fuera de la sana práctica histórica dada por los santos, la aceptación del Papa se da porque los papas últimos no podían ya resistir a los poderosos cardenales que se les oponían en todos los frentes, como fue el cardenal Suenens, patrocinador de los carismáticos y uno de los cuatro principales cardenales que gobernó el decurso del Concilio.
Los pretendidos combates contra el demonio son muy peligrosos, sólo deben hacerse por exorcistas muy preparados, y debieran leer las experiencias de los propios protestantes cuando tras unos primeros éxitos de liberación, al final lo que conseguían era una invasión mucho mayor que afectaba a los mismos exorcistas seculares.
En cuanto al Rosario, ellos mismos dicen que está por debajo y no puede sustituir a la oración de alabanza (sic!), cuando sin rosario o poniéndolo al final no hay manera de tener una presencia del Señor conforme a su Madre.
A continuación exponemos el artículo de un notorio sacerdote carismático, en artículo que las palabras anteriores permiten enjuiciar con mayor claridad.

 Artículo del dominico Chus Villarroel

¿Es mariana la Renovación carismática?

La Renovación Carismática Católica es la realidad eclesial católica más numerosa de nuestros días, con unos 150.000 grupos de oración en todo el mundo y unos 60 millones de personas implicadas en sus actividades.
Nació a partir de la experiencia espiritual de un grupo de estudiantes en un retiro en Estados Unidos en 1967. Los estudiantes habían leído y orado los hechos de los Apóstoles, y habían leído también el libro "La Cruz y el Puñal", el testimonio personal del pastor pentecostal David Wilkerson respecto a los dones del Espíritu Santo, escrito en 1963.
En ese retiro, la mitad de los jóvenes tuvieron una experiencia carismática: unos se sentían arrebatados en la alabanza, otros oraban en lenguas, otros caían al suelo en adoración, se sentían guiados por Dios, abrazados (a veces "abrasados") en su confianza…
Notaban ganas incesantes de orar, de leer la Biblia, de estar en la presencia divina. Lo contagiaron a sus compañeros de campus, vieron sucederse signos y milagros, y en apenas siete años, la Renovación Carismática Católica contaba con millones de seguidores en Estados Unidos y se extendía como un fuego por América Latina, la India, Filipinas, Europa y África.

La fallida profecía de Wilkerson
A principios de los 70, el protestante David Wilkerson asistió asombrado a algunos de los multitudinarios encuentros católicos carismáticos de EEUU. Como muchos pentecostales (¡y católicos!) estaba desconcertado. Por un lado, veía cristianos sinceros, bíblicos, que alababan a Dios y se ponían en manos del Espíritu Santo, pidiendo ser incendiados en pasión por Él. Por otro lado… ¡eran papistas y no prescindían de la Misa ni los santos!
En 1974, en su libro "La Visión", publicó una profecía (que él creía inspirada por el Espíritu): los católicos carismáticos serían perseguidos por la Iglesia al alejarse del Papa y del culto a la Virgen. Muchos renunciarían entonces a los dones carismáticos o abandonarían el catolicismo.
Wilkerson falló su profecía completamente: los carismáticos católicos hoy son marianos y muy papistas, y con el Papa Francisco, aún más.

Parece cosa probada que los primeros carismáticos católicos en EEUU eran poco marianos. Muchos eran conversos desde la increencia, o venían de una tibieza que ignoraba la tradición católica. Además, en los primeros grupos era frecuente que protestantes y católicos rezasen juntos, y que los católicos dejasen su devoción mariana para otras ocasiones, cuando los invitados protestantes se iban.
Pero con los años lo que pasó fue lo contrario de lo que Wilkerson profetizó: la Renovación Carismática creció, incorporó la devoción mariana, el Rosario, las peregrinaciones, los iconos, la intercesión por María y proclamó a María "la primera carismática, esposa del Espíritu Santo".
María en la devoción carismática
Chus Villarroel, predicador dominico español y una de las figuras más internacionales de la Renovación Carismática, ha abordado el tema de la devoción mariana en ambientes carismáticos en su último libro, Teología de la Renovación Carismática, fruto de 38 años de experiencia con los carismáticos.
"He notado que en relación con la Virgen hay un déficit en la Renovación porque la gran revelación que te proporciona el bautismo en el Espíritu se refiere a Jesucristo y su señorío sobre todas las cosas. Esta gran revelación oscurece todo lo demás que queda en segundo plano, como le sucedió a María. En esto nos está pasando como en la Iglesia primitiva. Más de 400 años tardó la Iglesia en aceptar el culto a la Virgen y la construción de una capilla en su honor. Sólo en el concilio de Éfeso, en el 431, se permitió este culto y se reconoció a María como Madre de Dios", escribe Chus Villarroel.

El padre dominico Chus Villarroel

Una experiencia en Medjugorje
El predicador dominico explica que él no tuvo una experiencia mariana "a nivel de Renovación, es decir, a nivel de don" hasta que, ya mayor, visitó Medjugorje.
"En el contencioso de las apariciones, si son reales o no son reales, no me meto. El tema está en manos de la decisión de Roma. Lo que sí es real es lo que me pasó a mí. Ahí comenzó para mí la gran experiencia de María. Recibí otro bautismo en el Espíritu, muy parecido al de la Renovación, sólo que con detalles y características muy femeninas y maternales. Mi predicación del kerygma desde entonces suavizó el tono y lo llenó de una misericordia que sólo las madres pueden dar".
Pero Chus Villarroel quiere que la Renovación Carismática, que tiene una dinámica de oración propia y especial, no se desvíe y que sus grupos no pasen a especializarse, ni en devociones marianas ni en ninguna otra cosa.

No cambiar alabanza por rosario
"No queremos que la Renovación Carismática se transforme en piedad eucarística o en piedad mariana o en una agencia de misericordia. La Renovación ha nacido para elevar todo el misterio cristiano al nivel de don, no para especializarse en alguna tarea o piedad particular. Un grupo que se especializase en el culto a la Virgen de los Desamparados sería un grupo muy bueno, pero no carismático. Igualmente un grupo que cambiara la alabanza por el rezo del rosario dejaría bien a las claras que ha dejado de ser carismático".
"Con una visión como la carismática tenemos asegurada una cosa, y es que a la Virgen nos lleva el Espíritu Santo. Hay muchas piedades raras y poco teológicas que discuten quién nos lleva a quién. Pues bien, queda claro que tanto a Jesús como a María nos lleva el Espíritu Santo. Y si no creemos esto, es evidente que no nos lleva nadie, sino que adonde vayamos, vamos nosostros."
"Es más llevadera la frase de que la Virgen es mediadora de todas las gracias, como si fuera una alberca que distribuye todo el agua de riego. Es más llevadera, aunque muy atrevida, que sólo se puede entender por su oficio maternal".

Congreso de mujeres de la Renovación Carismática en un momento de oración de intercesión

María e Isabel, el primer grupo carismático
"Yo donde veo más real a María es en la Visitación. Dicen que María fue la primera carismática y es verdad si miramos a la casa de Isabel. Después de la experiencia de Espíritu que significó la Anunciación, la Virgen se agarró a la señal que le había dado el ángel.La única prueba de la acción del Espíritu, el signo, la señal, era que Isabel, a la que llamaban estéril, estaba ya en el sexto mes e iba a dar a luz. María se fue presurosa a la montaña para verlo con sus propios ojos".
"¿Con quién podría hablar lo que le había pasado sino con su pariente que había sido también objeto de un favor divino?. El carismático entiende perfectamente esto porque después de su experiencia del Espíritu le entran ganas de alguien con quien compartir lo que siente. No vale cualquiera, ni siquiera sus padres, porque no le entenderían. Y no son unas ganas cualquiera, sino muy urgentes".
"Al llegar a la casa de Isabel se formó el primer grupo carismático compuesto de las dos madres y los dos hijos, todavía en el seno de ambas. Allí se desataron todos los carismas. Prorrumpe Isabel en profecía: ¡De dónde a mí que me venga a visitar la madre de mi Señor! El niño salta en su seno y las dos alborozadas proclaman la alegría y gozo espiritual del Señor".
"Ambas se aseguran de que ha sido el Señor el que les ha hecho el beneficio, se sienten elegidas y María expulsa de su corazón todos sus temores con la alabanza superungida del Magníficat".
"Tres meses estuvieron juntas, rezando por sus maridos, a los que faltaba la fe y confortándose mutuamente y entregándose ellas y todo lo que sucediera en brazos del Señor. Muchos de estos desbordes pueden presenciarse con frecuencia en cualquier grupo carismático. ¡Cómo sería, qué magnífica alabanza! ¡Qué fuerza del Espíritu habitaría en medio de ellas! Comenzaba el nuevo Testamento, estaba a punto de llegar Jesús, el que había de salvarnos a todos". Así finaliza Chus Villarroel su comentario sobre María en su recién publicada Teología de la Renovación Carismática.

16.8.17

Visión profética de dos papados bien interpretada (de beata Catalina Emmerich)

Circula por internet la mención a dos papas contrarios que habría sido predicha por la beata Catalina Emmerich; se trata de extractos de corta y pega, pero que no están así en los escritos originales, se toman de aquí y de allí en sus varios tomos; además se postula que los dos papas enfrentados serían Benedicto XVI y Francisco.
El texto de los dos papas es el que reproducimos a continuación, sin editaje. El alcance de la visión profética es mucho mayor que el de los interpretadores de internet. Es toda una enseñanza sobre la historia de la Iglesia, que nunca encontraríamos en un manual teológico, ni siquiera clásico.
El primer papa al que se hace referencia es el santo Bonifacio IV, que eliminó las imágenes paganas que todavía persistían en el Panteón a pesar de los trescientos años de cristianismo; eliminar no es exacto, ya que el emperador bizantino Phocas, mencionado por beata Catalina sin nombrarle, sólo le autorizó a retirarlas, no a destruirlas. Y sólo por la gracia se consiguió convencer a Phocas, pues quería que no fueran retiradas.
Pero esas imágenes y sus demonios representados por tanto, seguirían durante siglos, hasta que en el papado presente a la visión (presente no tiene porqué significar a Pío VII, papa reinante entonces en tiempos de Catalina), sino el presente en el tiempo futuro de la visión profética). Este papa o quizá era papal no sabría ya oponerse a la presencia de los nuevos ídolos, que Catalina describe magistralmente en su texto como salidos del propio interior de las personas y exteriorizados en la iglesia falsa, de la cual la protestante era antecedente. La iglesia del renacimiento con su permisividad de los ídolos visibles aunque sin culto, habría sido el origen con las consecuencias de haber estimulado la iglesia protestante histórica y haber finalmente derivado en las formas pseudocatólicas de iglesia que vemos hoy en día.
 Y a seguido la visión íntegra:
Visión de 13 de mayo de 1820.
"En la pasada noche, desde las once a las tres de la mañana, he visto un cuadro maravilloso de dos iglesias y de dos Papas, y de un extraordinario número de cosas antiguas y nuevas. Lo que aún recuerdo lo contaré como me sea posible. Vino, pues mi Ángel Custodio que yo debía ir a Roma y llevar al Papa dos cosas. No sé ya cuáles cosas fueron; será voluntad de Dios que ya no lo sepa. Yo respondí: "¿Cómo puedo viajar tan lejos si estoy enferma?" Pero cuando me dijeron que había de llegar felizmente, no opuse ya dificultades. Había delante de mí un coche maravilloso, delgado, con dos ruedas; la carrocería estaba pintada de rojo con borde blanco. No vi caballos. Fui colocada muellemente en aquel coche y entre tanto vi a un niño blanco como la nueve y luminoso que cerniéndose en el aire de un lado venía hacia mí y se colocó a mis pies en el coche. Este niño me hizo recordar el niño vestido de verde de la paciencia. Era extraordinariamente amable y dulce y todo transparente y me fue dado por compañero para consolarme y curarme. Aquel coche era muy sutil y liso, de modo que pensé que me caería resbalando en él. Empezó a moverse sin ayuda de caballo alguno. Vi a un hombre resplandeciente que nos precedía. El viaje no fue largo; con todo, pasamos por muchas montañas y comarcas y también sobre varias extensiones de agua. Cuando llegamos, reconocí Roma y estuve junto al Papa. No recuerdo ya si él estaba rezando o dormía. yo tenía que decirle o darle dos cosas, y supe que tendría que volver para decirle una tercera cosa. Tuve después una visión maravillosa.


He visto de repente Roma en los tiempos antiguos y he visto a un Papa (Bonifacio IV, año 608) y a un emperador del cual no sé el nombre (Focas). Yo no podía reconocer ya las calles y los lugares de la ciudad: todo estaba cambiado y diverso era también el oficio divino, aunque vi que era católico. He visto un vasto edificio redondo como una cúpula. Era un templo de ídolos, lleno de bellas estatuas y de imágenes de aquellos dioses. No tenía ventana alguna, pero en el techo curvado y vacío había una abertura y sobre él un artificio para impedir que penetrase lluvia. Parecía como si allí se hubiesen reunido las imágenes de todos los ídolos existentes. Estaban en toda clase de posiciones y muchas de ellas eran bellísimas. Había también imágenes de cosas bien curiosas: así, por ejemplo, vi dentro ciertos gansos que ellos honraban. En medio de aquel templo de ídolos surgía un palco alto, en forma de pirámide, todo cubierto de imágenes. No se celebraba allí ningún culto idolátrico, pero todo se había conservado en la misma forma que estaba antes.


He visto enviados del Papa Bonifacio dirigirse al emperador para obtener la transformación del templo en una iglesia cristiana. Oí distintamente su respuesta, esto es, que el Papa debía dejar intactas aquellas antiguas imágenes de los ídolos y ponerles la cruz encima, que el emperador haría esa cruz y la honrará con los más grandes honores. Ese proyecto me pareció muy simple y sin malicia. He visto volverse los enviados Y Bonifacio comenzó a pensar cómo podría en alguna manera satisfacer la voluntad del emperador. Después, mientras él reflexionaba, he visto a un simple y piadoso sacerdote estar en oración delante de la cruz. Llevaba una larga y amplia vestidura que tenía posteriormente un arrastre. He visto también a su lado a un ángel, que luego se levantó y fue a donde estaba el Papa Bonifacio y le dijo que no consintiera en la voluntad del emperador. He visto a los enviados ir de nuevo a la corte, y cómo el emperador accedió a que el templo fuese vaciado. He visto acudir la gente del emperador y cómo muchas de las estatuas e imágenes idolátricas fueron quitadas y llevadas a la ciudad imperial; muchas sin embargo, quedaron en Roma. He visto también la ceremonia de la consagración del templo; todos los santos mártires estaban con María allí presente. El altar no fue colocado en el medio, sino apoyado contra el muro. He visto más de treinta coches, cargados de santos huesos y reliquias, ser puestos en aquella iglesia. Muchas de estas reliquias fueron incrustadas en las paredes; otras se podían ver, pues en los muros había aberturas redondas delante de las cuales había un cristal como defensa.


Después que vi este cuadro en sus más pequeñas circunstancias, vi al Papa actual y vi cómo debajo de él surgía en Roma otra iglesia oscura (la capilla de la legación protestante).


Estaba esta iglesia colocada en un vasto palacio antiguo semejante a una casa de consejo municipal y tenía delante columnas. No he visto en esta iglesia ningún altar y ninguna cosa sagrada. He visto solamente bancos y en medio un púlpito. Allí sólo se predicaba y se cantaba; ninguna otra cosa se veía dentro. Había poquísima gente. He visto una maravillosa comedia. Cada uno de los circunstantes extrajo del pecho un ídolo y se lo puso delante y lo adoró. Parecía como si cada uno extraía su propia pasión bajo la forma de una negra nubecilla y que apenas esta había salido fuera, tomaba una forma determinada: eran todas figuras como aquellas que yo había visto pendiendo del collar de la falsa esposa en la mansión de bodas, esto es, toda clase de figuras de hombres y animales. El dios de unos era bastante encrespado y ancho, abría muchos brazos y quería atrapar y devorar todo. El dios de otros era pequeño y encogido. Otro tenía sólo un tronco pequeño de madera, torcido y contrahecho. Un cuarto tenía por dios una bestia fea. Un quinto sólo un bastón largo. Lo más maravillosos es que estos ídolos llenaban todo el espacio y que esa iglesia, aunque poco frecuentada, estaba tan llena de ídolos que no se encontraba lugar vacío. Apenas terminó la función cada ídolo entró de nuevo allí de donde había salido y solía habitar. La casa entera era negra y oscura, y todo cuanto allí sucedía, oscuro y negro.


Entonces me fue mostrada también una comparación de los dos Papas, del verdadero y de este, y de este y de aquel templo. Me duele haber olvidado los números y datos; me fue dicho y mostrado cuán débil era el verdadero Papa (en los principio) y cuán desprovisto de ayuda estaba; pero fuerte en la voluntad para derribar tantos ídolos (supe el número de ellos) y tantos falsos cultos y reunirlos a todos en uno verdadero. Por el contrario, cuán fuerte por el número de adeptos, pero débil de voluntad era este Papa, pues había dejado al único y verdadero Dios y al solo y legítimo culto, permitiendo que se cambiasen en tantos ídolos y tantos falsos cultos, y habiéndose erigido ese falso templo.


Me fue mostrado cómo aquellos paganos humildemente adoraban a otros dioses, además de los suyos propios, y cómo en su simplicidad, habían querido tomar también el culto de un Dios único, de la Santísima Trinidad, y cómo el culto de los paganos era mejor que el culto de estos sectarios, los cuales se adoran a sí mismos en miles de ídolos y con todos ellos no dejan ningún lugar ala adoración pura del Señor. Todo esto yo lo he visto en números y con exactitud en aquellos tiempos primeros, que eran de reunir y de crecer, mientras ahora son de destruir y disipar. En la totalidad de la visión era más ventajosa la escena de los tiempos antiguos que la de estos tiempos. He visto también cuán  perniciosas serán las consecuencias de esta pseudo-iglesia. La vi crecer, y vi muchos herejes de toda condición ir hacia Roma y establecerse allí."